domingo, 5 de abril de 2009

Adiós culpa, hola responsabilidad!!


La culpa, esa eterna compañera de las mujeres; la que sentimos si decimos que no, pero también cuando decimos que sí. Si decimos que no, porque crecemos aprendiendo e interiorizando que debemos darlo todo a cambio de nada, siempre amables y con una sonrisa, aunque lo que realmente sintamos sea dolor, tristeza o rabia. Si decimos que sí, porque una vez más hemos sucumbido a los deseos de los demás dejando atrás los propios, abnegación nos dijeron que se llamaba.


¿Sobre la culpa de cuántas mujeres ha evolucionado la historia? El mecanismo de la culpa no es más, ni menos, que el mejor de los castigos: el autoimpuesto.


Dejar de sentirnos culpables es un paso necesario para disfrutar de nuestras capacidades y de nuestras vidas, para convertirnos simplemente en personas responsables de nuestros actos, con derecho a equivocarnos.


La responsabilidad nos ofrece la oportunidad de decidir, considerar las opciones que tenemos y tomar aquella que nos parezca más adecuada en un momento determinado, sabiendo que existe la posibilidad de equivocarnos o de acertar con la elección; asumiendo las consecuencias en el momento que se produzcan y dándoles el tratamiento que consideremos oportuno.


TODAS LAS PERSONAS NOS EQUIVOCAMOS, PERO NO POR ELLO SOMOS CULPABLES¡¡¡

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