Han transcurrido 120 años desde el inicio de la abolición
de la esclavitud, actualmente, hay 1 MILLÓN y MEDIO de personas en el mundo occidental
y 21 MILLONES en el mundo en situación de explotación laboral.
Según el director de la Organización Internacional del
Trabajo (OIT), Joaquin Nieto, las mujeres, las niñas y los emigrantes son las víctimas
de la explotación laboral.
El 90% de estas personas las encontramos en el ámbito de
la economía privada. En el sector de la agricultura y la construcción alcanza
un 68%, mientras que el resto, el 22% se encuentra en el trabajo doméstico y la
explotación sexual comercial.
Los factores socioeconómicos constatan que los hogares
más pobres tienen más probabilidad de que sus miembros se vean atrapados en
algún tipo de explotación laboral. La falta de educación y el analfabetismo son
otros factores decisivos que hay que tener en cuenta.
Los adultos con un nivel de educación bajo o nulo, corren
el riesgo de caer en trabajos forzosos. Asimismo los hijos que tampoco han
podido recibir formación.
El engaño y el abuso ante situaciones de necesidad, las
imposiciones de condiciones de trabajo, conllevan a un delito contra los
derechos de los trabajadores.
Desde “ENclave”, conociendo estos factores que originan
tanta injusticia, nos atrevemos a sugerir algunas medidas concretas para
reducir la vulnerabilidad de las personas en situaciones forzosas.
Invertir en educación y formación profesional. Reforzar
la legislación, las políticas y sus aplicaciones. Respetar los derechos
laborales, donde estén asegurados los principios de igualdad y oportunidades
para hombres y mujeres. Y por último, apostar por empleos de calidad.
Personal político y
empresarial, a ponerse las pilas y a trabajar
No hay comentarios:
Publicar un comentario